Rompiendo la norma de este blog de repetir en un establecimiento antes de comentar su oferta culinaria, hoy me ha dado por hablar de este peculiar local a pesar de haberlo visitado solo una vez.
Lo encontramos por una página de interné curioseando por sitios así en la ciudad, no recuerdo cuando. Se había quedado en lugares pendientes de explorar. El emplazamiento es de lo más arbitrario, en medio de una avenida de un barrio periférico de Málaga. Vamos, que hay que ir a posta. Incluso cuesta encontrarlo si uno no lleva la dirección aprendida, porque a primera vista no parece sino otra cafetería de barrio que se ha quedado abierta hasta tarde.
Llegamos más bien tarde y la primera sorpresa fue que es ridículamente pequeño con sus escasas 6 mesas de interior colocadas en modo tetris. Espartano a más no poder. Supongo que en verano sacan más mesas a la terraza porque tienen acera amplia delante. La segunda sorpresa fue que nos dijeron que posiblemente no quedase arroz para nosotros, que teníamos que esperar a ver la comanda del grupo anterior y según eso calcularían.
En la espera nos familiarizamos con la "carta": una cartulina plastificada con dos únicas carillas: la de tapas y la de sushi. Se diferencian radicalmente la una de la otra. La primera son típicas tapas nacionales con algún toquecillo de fusión que no nos llamó la atención. Sus precios son económicos, pero en algún sitio habíamos leído que tampoco eran gran cosa. De todos modos, veníamos a por la segunda carilla. Ahí es otro cantar. Comida japonesa con marcado carácter tradicional.
Adicionalmente tienen una pizarrita con las sugerencias/ofertas del día. Sucede lo mismo, hay dos vertientes según procedencia. Destacan nuevamente las tapas japonesas, gastronomía típica de allí a precios muy interesantes. Una es un upgrade de la bebida, por 30 céntimos más te ponen una tapita para degustar en un par de bocados que merece ser probada; la otra opción de la pizarra es pedir una tapa que pagas aparte pero son francamente baratas. Las considero muy recomendables para picotear muy variado, porque algunas son cosillas que no he encontrado en otros sitios.
Esperamos unos veinte minutos en la barra (está de paso para servir las mesas atestadas). En esas tomamos con las bebidas algunas de las tapas de estilo japonés: un salmón adobado con cebolla (no nos convenció, francamente), un tempura de picadillo de verduras y pescado (sorprendentemente muy ricas y fritas en su punto), unas shiitake con pollo y picante a la plancha (ricas), unas algas salteadas con lo que parecía tofu (también ricas, pero sobre todo de sabor completamente original y, lo más importante, se notaba que estaban justo en su punto). Finalmente conseguimos una mesa y allí acabamos el resto: gyozas de marisco que he descubierto que se llaman shumai (simplemente exquisitas) y aprovechando que había quedado arroz (¡!) nos dimos un pequeño festival de hosomaki de atún y nigiris de gamba, salmón y atún. El hosomaki estaba bien y los nigiris estupendos, con una advertencia. Estos últimos ya vienen cargaditos de wasabi, ojo con el que se le añade a la soja que en este caso no es para nada necesario. Esa es una costumbre de etiqueta japonesa, que sea el cocinero quien decide la cantidad de wasabi. Pero aquí no acostumbran a hacerlo, así que nos pilló por sorpresa y como normalmente solemos cargar la salsa, pues... fue un poco explosivo. Con todo nos pusimos las botas.
La salsa de soja que usan sospecho que es china porque estaba algo salada. La sirven en platillos directamente, sin el tarro para servirse. El wasabi me pareció de calidad más aceptable tanto en intensidad del sabor como en cuanto al picor. El jengibre de los mejores que he probado.
La gracia del sitio es que el cocinero que prepara el sushi dicen que es un antiguo chef-sushiman de la costa semi-retirado. Lo cierto es que el señor estaba allí en la cocina metido en faena con su batín azul y en los platos se notaba la calidad. Claro está, la carta japonesa tiene un precio más, digamos japonés. Tampoco es caro para ser sushi, está más o menos al precio normal de la ciudad o algunas cosas ligeramente más caras, pero posiblemente la calidad del sushi sea algo mejor en consonancia. Y también se notaba la experiencia en los otros platillos que no eran sushi. Solo por eso ya merece la pena visitar el establecimiento aunque haya que ir espresamente a donde cristo perdió la boina. Simplemente que en todo lo demás es un bar de tapas de barrio y normalmente no te dejas en un sitio así lo que en una cena estilo japonés. Claro, que se supone que para que salga más económico debes combinar ambas gastronomías y no ser monotemáticos como nosotros.
Lo que desentona con el precio es la ambientación del local, estilo "limpio aunque cutre". El planteamiento del local es de tasca de barrio. La barra es de tablero gordo de formica, las sillas se alternan con taburetes y repisas de obra forradas con escay, el cocinero está escondido en una cocina con ventanuco detrás de la barra (como los bares típicos nacionales, nada de pijadas a la japonesa con la cocina en la barra), parte de la barra es una nevera o congelador, la decoración es la pizarra y un poster de piezas de sushi (como podía haber sido un calendario del equipo de júrbol del barrio, incluso desentonaría menos con la no-decoración circundante)... No es una queja, simplemente objetivo. Es como si dejaran claro que es un sitio al que se va a comer bien, no a admirar al decorador. Pagas por lo que comes, sin ornamentos. Minimalismo llevado al extremo.
El local estaba casi al completo ocupado por gente joven (treintaypico), salvo un matrimonio de edad media que se ve que eran del barrio. No entiendo porqué han abierto esto en este barrio, pienso que con una inversión algo mayor en decoración y un local mejor ubicado podrían estar haciéndose de oro entre los piji-snobs de la ciudad. Otra cosa que no entiendo es porqué había tanto personal: la que sospecho es la dueña, que atiende; dos camareros jovencillos atendiendo también; el cocinero japonés y un ayudante encerrados en la cocina. 5 personas para 6 mesas no debe salirles muy rentable, así que supongo que ahí puede estar también parte del precio. Imagino que en verano sí que hacen falta esos y más, pero ahora en pleno invierno estaban sobredotados. En cualquier caso, todas estas elucubraciones mías no vienen a cuento. El gato es suyo...
Lo importante es que ponen de comer bastante bien y el precio pagado compensa. En otros sitios de comida japonesa he comido igual o peor y más caro... Eso sí, el ambiente era mucho más chic. Cada cual que escoja lo que quiera.
Esto no es un blog, es un bloc. De notas, para más seña. Aquí apunto lo que se me pasa por la cabeza, lo que se me cruza por la vida o simplemente lo que se me antoja. Buscarle cualquier otra significación es perder el tiempo. Bienvenidos a ello y no se corten en comentar.
Mostrando entradas con la etiqueta cosas ricas. Mostrar todas las entradas
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martes, 18 de enero de 2011
miércoles, 5 de enero de 2011
Panna cotta (sin lactosa) estilo tropical.
Pues aquí traigo el postre de nochevieja. El gran aliciente es que NO LLEVA LACTOSA y por tanto lo puedo tomar. La gracia añadida es que en vez de acompañarla del típico coulis de frutas rojas, me tiré a la piscina y experimenté. El único fallo gordo fue que con las prisas se emplatar se me olvidó ponerle unos lichis en lata que tenía preparados :(
El fallo menor fue que la consistencia de la nata sin lactosa era imprevisible y salió poco consistente.

Ingredientes:
Para la panna cotta
400ml de nata SIN LACTOSA (EL GRAN DESCUBRIMIENTO DE ESTAS NAVIDADES)
200ml de leche sin lactosa (esta es vieja conocida) entera (esto último es importante)
200gr de azúcar
2 hojas y media de gelatina neutra
Para acompañar y decorar
Salsa de mango, decorar al gusto (cucharada sopera por plato)
Salsa de maracuyá, decorar al gusto (cucharada sopera por plato)
Mango en almíbar, para decorar con unas tiras, porque está un poco empalagoso
Mandarinas en almíbar, para darle color
Un paquete de physalis, el toque exótico y ácido
Lichis en su jugo, que se me olvidaron con las prisas de ponerme a emplatar pasadas las 11 y media el único día del año en que tienes algo que hacer a las 12 en punto... pero la próxima vez se los pongo.
Hojas de menta, decoración, el contraste de color necesario.
Piñones enteros (refuerzan el toque italiano, hubiesen quedado mejor tostados pero no había tiempo).
La preparación es sencillísima.
El día antes preparé la panna cotta. La nata se calienta 10 minutos sin que hierva, removiendola. La leche es opcional (leer más abajo). Un minuto antes de cortar se le añade el azúcar hasta disolverla por completo.
Mientras se ha dejado en remojo las placas de gelatina en agua fría.
Cuando ambas están listas, se escurre la gelatina y se añade a la nata, removiendo fuera del fuego un par de minutos hasta disolverla también. Se vierte en los recipientes y cuando se enfríen un poco, se cubre con film (para que no coja olores, por lo visto es propensa) y se reserva en la nevera, un día lo ideal, 3 horas mínimo.
Para emplatar se sacan las raciones de panna cotta ya cuajada con la ayuda de un cuchillo y se le coloca todo lo demás con cuidado y un poco de inspiración. Las mías se desmoronaron un poco.
Según donde lo lea uno, lleva leche o no. Se la puse porque solo encontré 2 bricks de nata en el supermercado y eramos 6 comensales. La próxima vez posiblemente solo le ponga nata porque perdió consistencia y no quería que fuese solo "gelatina de nata" que he leído que es un error muy normal, sino panna cotta de veras bien cremosa. Al ser nata sin lactosa no se comporta exactamente como la normal y posiblemente por eso estuviese más líquida. Tengo que experimentar con las proporciones.
También necesito unos recipientes más cómodos de desmoldar, ya que los que tenía eran de barro y al sacarla se desmoronó. De todo se aprende.
Las salsas de frutas (gran descubrimiento) y el mango son del Lidl, mejor las primeras que el segundo que al conservarlo sabe ligeramente a membrillo en compota.
Llevaba tiempo detrás de hacer panna cotta y vi el cielo abierto cuando encontré que hay nata sin lactosa de Kaiku. El hacerlo en plan exótico fue culpa de los libros de cocina del mundo esos que rulan por mi casa. Vi un par de postres de cocineros chinorris y tomé unas cuantas ideas y la convicción: esto da juego para hacer un acompañamiento tropical. Y voilá, un postre hipercalórico para iniciar el año con energía ^ ^
El fallo menor fue que la consistencia de la nata sin lactosa era imprevisible y salió poco consistente.
Ingredientes:
Para la panna cotta
400ml de nata SIN LACTOSA (EL GRAN DESCUBRIMIENTO DE ESTAS NAVIDADES)
200ml de leche sin lactosa (esta es vieja conocida) entera (esto último es importante)
200gr de azúcar
2 hojas y media de gelatina neutra
Para acompañar y decorar
Salsa de mango, decorar al gusto (cucharada sopera por plato)
Salsa de maracuyá, decorar al gusto (cucharada sopera por plato)
Mango en almíbar, para decorar con unas tiras, porque está un poco empalagoso
Mandarinas en almíbar, para darle color
Un paquete de physalis, el toque exótico y ácido
Lichis en su jugo, que se me olvidaron con las prisas de ponerme a emplatar pasadas las 11 y media el único día del año en que tienes algo que hacer a las 12 en punto... pero la próxima vez se los pongo.
Hojas de menta, decoración, el contraste de color necesario.
Piñones enteros (refuerzan el toque italiano, hubiesen quedado mejor tostados pero no había tiempo).
La preparación es sencillísima.
El día antes preparé la panna cotta. La nata se calienta 10 minutos sin que hierva, removiendola. La leche es opcional (leer más abajo). Un minuto antes de cortar se le añade el azúcar hasta disolverla por completo.
Mientras se ha dejado en remojo las placas de gelatina en agua fría.
Cuando ambas están listas, se escurre la gelatina y se añade a la nata, removiendo fuera del fuego un par de minutos hasta disolverla también. Se vierte en los recipientes y cuando se enfríen un poco, se cubre con film (para que no coja olores, por lo visto es propensa) y se reserva en la nevera, un día lo ideal, 3 horas mínimo.
Para emplatar se sacan las raciones de panna cotta ya cuajada con la ayuda de un cuchillo y se le coloca todo lo demás con cuidado y un poco de inspiración. Las mías se desmoronaron un poco.
Según donde lo lea uno, lleva leche o no. Se la puse porque solo encontré 2 bricks de nata en el supermercado y eramos 6 comensales. La próxima vez posiblemente solo le ponga nata porque perdió consistencia y no quería que fuese solo "gelatina de nata" que he leído que es un error muy normal, sino panna cotta de veras bien cremosa. Al ser nata sin lactosa no se comporta exactamente como la normal y posiblemente por eso estuviese más líquida. Tengo que experimentar con las proporciones.
También necesito unos recipientes más cómodos de desmoldar, ya que los que tenía eran de barro y al sacarla se desmoronó. De todo se aprende.
Las salsas de frutas (gran descubrimiento) y el mango son del Lidl, mejor las primeras que el segundo que al conservarlo sabe ligeramente a membrillo en compota.
Llevaba tiempo detrás de hacer panna cotta y vi el cielo abierto cuando encontré que hay nata sin lactosa de Kaiku. El hacerlo en plan exótico fue culpa de los libros de cocina del mundo esos que rulan por mi casa. Vi un par de postres de cocineros chinorris y tomé unas cuantas ideas y la convicción: esto da juego para hacer un acompañamiento tropical. Y voilá, un postre hipercalórico para iniciar el año con energía ^ ^
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sábado, 27 de noviembre de 2010
Hoy, platazo
¿Alguien pensaba que esto no podía convertirse en un blog de recetas?
¿Alguien echaba de menos la etiqueta "cosas ricas"?
Pues a esos casos dedico la entrada de hoy que bien podría iniciar una serie titulada "recetas de mamá".
JIBIA EN SALSA CON GUARNICIÓN
Se corta un kilo de cebollas y se sofríen en abundante aceite de oliva con unos dientes de ajo machacados y sin piel, clavo y laurel en una olla hasta que estén doradas y pochadas. Se le añade de medio a tres cuartos de kilo de tomates pelados y sin pepitas y se mantiene hirviendo a fuego fuerte hasta que reduzca el líquido. Se añaden dos kilos de jibia cortada en trozos de dos bocados (se reduce mucho al cocer) y se deja dorar un poco. Se cubre con agua caliente (para no cortar la cochura) y según sea la jibia se le da un hervor a presión (fresca, congelada, grande, pequeña, ...). Para un par de jibias grandecitas y frescas unos veinte minutos. Es mejor comer al día siguiente para que haya asentado. Si la salsa está muy líquida se puede reducir al gusto, pero tras el día de reposo suele chuparse la salsa y la concentra bastante.
Se sirve con guarnición de arroz blanco hervido bien escurrido y suelto, una porción de tortilla de patatas jugosa y por encima de la salsa de la jibia se espolvorea huevo duro picado.
Y eso he almorzado hoy.
¿Alguien echaba de menos la etiqueta "cosas ricas"?
Pues a esos casos dedico la entrada de hoy que bien podría iniciar una serie titulada "recetas de mamá".
JIBIA EN SALSA CON GUARNICIÓN
Se corta un kilo de cebollas y se sofríen en abundante aceite de oliva con unos dientes de ajo machacados y sin piel, clavo y laurel en una olla hasta que estén doradas y pochadas. Se le añade de medio a tres cuartos de kilo de tomates pelados y sin pepitas y se mantiene hirviendo a fuego fuerte hasta que reduzca el líquido. Se añaden dos kilos de jibia cortada en trozos de dos bocados (se reduce mucho al cocer) y se deja dorar un poco. Se cubre con agua caliente (para no cortar la cochura) y según sea la jibia se le da un hervor a presión (fresca, congelada, grande, pequeña, ...). Para un par de jibias grandecitas y frescas unos veinte minutos. Es mejor comer al día siguiente para que haya asentado. Si la salsa está muy líquida se puede reducir al gusto, pero tras el día de reposo suele chuparse la salsa y la concentra bastante.
Se sirve con guarnición de arroz blanco hervido bien escurrido y suelto, una porción de tortilla de patatas jugosa y por encima de la salsa de la jibia se espolvorea huevo duro picado.
Y eso he almorzado hoy.
lunes, 2 de agosto de 2010
Oni Yanma 鬼 ヤんま Tapas japonesas
A finales de primavera o principios de verano -no recuerdo- descubrimos este sitio, 鬼 ヤんま, Oni Yanma, que traducido es "libélula demonio" también conocida como "libélula dorada anillada" (Anotogaster sieboldii). Por lo que he podido leer es una libélula gigante (10 cm), algo así como un sikorsky del micromundo animal asiático.

Esto, evidentemente, no lo sabía antes de buscar el significado en San Google Bendito. Ni siquiera supe distinguir el kanji de "Oni" (demonio) aunque al leer el nombre del local lo supuse (es lo que tiene tener un ligero frikismo otaku). No era fácil de relacionar a priori un demonio con una libélula. Pero se podía intuir al ver el logo del bar que es una simplificación del insecto hecha en contraposición con el hinomaru. Los japoneses y su entomofilia.
Pero vayamos al grano. De arroz.
La cocina japonesa es muy dada al concepto español del tapeo. De hecho, las porciones pequeñas son algo típico de allí, en concierto con la costumbre oriental de hacer comidas de muchos platos variados. Alguien decidió aunarlas y darles un toque de eso que estuvo tan de moda que llamaban cocina fusión, y abrió el establecimiento en cuestión.
Lo primero que llama la atención es que el local es un cuchitril en un callejón peatonal discreto (muy ambientado a lo japonés, supongo). La decoración no es que sea minimalista ni zen, es que no-es. Eso sí, está muy limpio y no hay nada olores. El primer día que fuimos estaba a reventar y no pudimos coger hueco. Por alguna razón (supongo que no les han dado licencia para sacar mesas a la calle por el ruido) solo sirven en el interior, lo cual es su gran defecto, porque se llena en seguida por lo escueto que es. El personal lo componen tres personas que suelen estar bastante atareadas (dos camareros de aquí y un cocinero oriental) y no te reservan "la vez". O llegas a la hora que hay sitio o te esperas o vuelves en otro rato (o día).
Tienen ensaladas de orientación japonesa, destacando la de alga wakame que repetimos la vez que volvimos a ir. Las cantidades de estas son medida tapa, no hay otra.
Distintos sashimis con salsas originales (ahí entra el rollito fusión, con salsas mixtas oriental-occidental-neomundo tipo miso+mostaza o jalapeño+soja), sirven varias porciones en cada tapa. Gran variedad de uramaki aunque el de vieira con huevas de nosequé llevaba más forraje que sustancia, también varias porciones por tapa. También hay nigiri aunque de este sirven solo dos piezas por tapa. El sushi aquí en general es relativamente barato para lo que se puede encontrar en el resto de la ciudad, salvo el nigiri (porque solo vienen dos a un precio aproximado similar que el resto).
Excelentes todos los pinchitos fritos que hemos probado, que son "algo" rebozado con tempura: gambones, setas shiitake, ... pinchados en un palo.
Tiene otras especialidades que aún no hemos probado, porque francamente, vamos con el objetivo primario del sushi que en cualquier otro sitio de la ciudad cuesta bastante más caro simplemente por la parafernalia con la que revisten al sencillo acto de consumir alimentos. Aquí pagas por lo que comes y no por las chorreces con las que lo adornan. Además te puedes sentar delante del cocinero si hay hueco en la barra y lo ves trabajar. También ves la materia prima en el expositor, la coje y la prepara delante de tí para luego devolverla a su sitio con total pulcritud japonesa, lo que te da bastante confianza.
La carta (cartulina, ya hemos dicho que no hay florituras) de bebidas incluye algunas cervezas importadas niponas y tés de allí. Por ambientar, supongo.
Para finalizar con la oferta, destacar los postres de la casa, que son dos. La crema al te verde y la crema de semillas de amapola. Un cubilete de una mouse caramelizada muy original en ambos casos. La de te verde no es gran cosa en cuanto a sabor, originalidad a parte. Pero la de semillas de amapola ¡gran hallazgo! Un sabor completamente nuevo, embriagador y que me resultó delicioso.
En definitiva, un feliz descubrimiento casual, este Oni Yanma, que recomiendo visitar.
PS: Si a alguien se le ocurre preguntar por las fotos que he puesto, hasta donde sé NO tienen ningún plato a base de libélula. Tampoco creo que lo probase en caso de existir. Prefiero los gambones ^^
Esto, evidentemente, no lo sabía antes de buscar el significado en San Google Bendito. Ni siquiera supe distinguir el kanji de "Oni" (demonio) aunque al leer el nombre del local lo supuse (es lo que tiene tener un ligero frikismo otaku). No era fácil de relacionar a priori un demonio con una libélula. Pero se podía intuir al ver el logo del bar que es una simplificación del insecto hecha en contraposición con el hinomaru. Los japoneses y su entomofilia.
Pero vayamos al grano. De arroz.
La cocina japonesa es muy dada al concepto español del tapeo. De hecho, las porciones pequeñas son algo típico de allí, en concierto con la costumbre oriental de hacer comidas de muchos platos variados. Alguien decidió aunarlas y darles un toque de eso que estuvo tan de moda que llamaban cocina fusión, y abrió el establecimiento en cuestión.
Lo primero que llama la atención es que el local es un cuchitril en un callejón peatonal discreto (muy ambientado a lo japonés, supongo). La decoración no es que sea minimalista ni zen, es que no-es. Eso sí, está muy limpio y no hay nada olores. El primer día que fuimos estaba a reventar y no pudimos coger hueco. Por alguna razón (supongo que no les han dado licencia para sacar mesas a la calle por el ruido) solo sirven en el interior, lo cual es su gran defecto, porque se llena en seguida por lo escueto que es. El personal lo componen tres personas que suelen estar bastante atareadas (dos camareros de aquí y un cocinero oriental) y no te reservan "la vez". O llegas a la hora que hay sitio o te esperas o vuelves en otro rato (o día).
Tienen ensaladas de orientación japonesa, destacando la de alga wakame que repetimos la vez que volvimos a ir. Las cantidades de estas son medida tapa, no hay otra.
Distintos sashimis con salsas originales (ahí entra el rollito fusión, con salsas mixtas oriental-occidental-neomundo tipo miso+mostaza o jalapeño+soja), sirven varias porciones en cada tapa. Gran variedad de uramaki aunque el de vieira con huevas de nosequé llevaba más forraje que sustancia, también varias porciones por tapa. También hay nigiri aunque de este sirven solo dos piezas por tapa. El sushi aquí en general es relativamente barato para lo que se puede encontrar en el resto de la ciudad, salvo el nigiri (porque solo vienen dos a un precio aproximado similar que el resto).
Excelentes todos los pinchitos fritos que hemos probado, que son "algo" rebozado con tempura: gambones, setas shiitake, ... pinchados en un palo.
Tiene otras especialidades que aún no hemos probado, porque francamente, vamos con el objetivo primario del sushi que en cualquier otro sitio de la ciudad cuesta bastante más caro simplemente por la parafernalia con la que revisten al sencillo acto de consumir alimentos. Aquí pagas por lo que comes y no por las chorreces con las que lo adornan. Además te puedes sentar delante del cocinero si hay hueco en la barra y lo ves trabajar. También ves la materia prima en el expositor, la coje y la prepara delante de tí para luego devolverla a su sitio con total pulcritud japonesa, lo que te da bastante confianza.
La carta (cartulina, ya hemos dicho que no hay florituras) de bebidas incluye algunas cervezas importadas niponas y tés de allí. Por ambientar, supongo.
Para finalizar con la oferta, destacar los postres de la casa, que son dos. La crema al te verde y la crema de semillas de amapola. Un cubilete de una mouse caramelizada muy original en ambos casos. La de te verde no es gran cosa en cuanto a sabor, originalidad a parte. Pero la de semillas de amapola ¡gran hallazgo! Un sabor completamente nuevo, embriagador y que me resultó delicioso.
En definitiva, un feliz descubrimiento casual, este Oni Yanma, que recomiendo visitar.
PS: Si a alguien se le ocurre preguntar por las fotos que he puesto, hasta donde sé NO tienen ningún plato a base de libélula. Tampoco creo que lo probase en caso de existir. Prefiero los gambones ^^
lunes, 26 de abril de 2010
Cenita exótica y los papadums precocinados
Hace unos días tuvimos la oportunidad de organizar una cenita para invitar a unos amigos. No hay fotos por que no caí en colgarlas aquí.
Empezamos con picoteo y el humus de la casa que ya se ha convertido en receta asentada (anteanoche lo probamos en la calle y no hay comparación) aliñado con mucho pimentón dulce y aceitito de oliva del pueblo. Para mojar pitas calentitos de la marca más barata en el hipermercado. Una ensalada variada con frutos secos y queso blanco aderezada con una estupenda vinagreta de miel (esta última no fue creación mía).
De plato fuerte una fuente de pollo tikka a la plancha acompañado con un sencillo basmati. El pollo estaba macerado desde la noche antes en yogur (no había otro en el super y experimentamos con "griego" aunque salió bien) con el aderezo tikka de Patak's.

Para mojar en la mesa el pollo tenía salsa de menta Colman's que tengo por casa.

Pero pensé que le sentaría también genial una de mango que no tenía.

Así que fuimos al único lugar donde la puedes encontrar en esta ciudad provinciana, esa gran superficie a la que paso de hacer publicidad. Claro, que una vez allí en el pasillo de porquerías raras del mundo pues se nos antojó el complemento perfecto, los papadums. Nunca los había probado a hacer en casa y era un poco arriesgado. La sugerencia que aparece en la caja de hacerlos al microondas es un engaño, pero lo tuvimos que descubrir por método empírico y sacrificando algunos. Al final los hicimos a la sartén y salieron estupendos y crujientes. Es curiosísimo ver como en a penas un par de segundos se hinchan y están hechos. Para mojar en la salsa son geniales y el precio no es nada prohibitivo para ser un capricho. Quedaron tal que así:

Aunque son estos y no tienen más secreto que el ya dicho:

Al final hicimos una cena que ha hecho un poco más rico al señor Patak, un poco más cosmopolitas nuestras papilas gustativas y un poco más resistente a las especias nuestros estómagos. El resultado fue muy satisfactorio y como conclusión he sacado que tengo que cocinar más.
Empezamos con picoteo y el humus de la casa que ya se ha convertido en receta asentada (anteanoche lo probamos en la calle y no hay comparación) aliñado con mucho pimentón dulce y aceitito de oliva del pueblo. Para mojar pitas calentitos de la marca más barata en el hipermercado. Una ensalada variada con frutos secos y queso blanco aderezada con una estupenda vinagreta de miel (esta última no fue creación mía).
De plato fuerte una fuente de pollo tikka a la plancha acompañado con un sencillo basmati. El pollo estaba macerado desde la noche antes en yogur (no había otro en el super y experimentamos con "griego" aunque salió bien) con el aderezo tikka de Patak's.
Para mojar en la mesa el pollo tenía salsa de menta Colman's que tengo por casa.
Pero pensé que le sentaría también genial una de mango que no tenía.
Así que fuimos al único lugar donde la puedes encontrar en esta ciudad provinciana, esa gran superficie a la que paso de hacer publicidad. Claro, que una vez allí en el pasillo de porquerías raras del mundo pues se nos antojó el complemento perfecto, los papadums. Nunca los había probado a hacer en casa y era un poco arriesgado. La sugerencia que aparece en la caja de hacerlos al microondas es un engaño, pero lo tuvimos que descubrir por método empírico y sacrificando algunos. Al final los hicimos a la sartén y salieron estupendos y crujientes. Es curiosísimo ver como en a penas un par de segundos se hinchan y están hechos. Para mojar en la salsa son geniales y el precio no es nada prohibitivo para ser un capricho. Quedaron tal que así:
Aunque son estos y no tienen más secreto que el ya dicho:
Al final hicimos una cena que ha hecho un poco más rico al señor Patak, un poco más cosmopolitas nuestras papilas gustativas y un poco más resistente a las especias nuestros estómagos. El resultado fue muy satisfactorio y como conclusión he sacado que tengo que cocinar más.
lunes, 15 de marzo de 2010
Humus a ojo
Hoy he hecho un poco de humus calculando las proporciones a puro ojo, lo he probado y solo le faltaba un poquito más de ajo para mi gusto. Siempre que lo había hecho antes trataba de usar proporciones lo más exactas posibles y el resultado era mediocre. Hoy al final me ha quedado delicioso y con una textura muy fina.
¿La prueba? Convencer gustativamente a alguien a quien le preguntas si le gusta el humus mientras lo haces y te contesta "no mucho" con un poco de asco en la cara. Y digo convencer por no decir convertir, porque después de comernos un buen montón se ha puesto a calentar otra oblea de pan cuando todos habíamos acabado. Significa que ha salido bastante bien ¿verdad? ^ ^
¿La prueba? Convencer gustativamente a alguien a quien le preguntas si le gusta el humus mientras lo haces y te contesta "no mucho" con un poco de asco en la cara. Y digo convencer por no decir convertir, porque después de comernos un buen montón se ha puesto a calentar otra oblea de pan cuando todos habíamos acabado. Significa que ha salido bastante bien ¿verdad? ^ ^
domingo, 14 de febrero de 2010
Gringo, tranquiiilo
Anoche Rebecca, una gringa de donde el queso de untar me contaba que le encanta Málaga. Por el estilo de vida, por la gente y sobre todo la comida (boquerones, porras y espetos según su orden de prioridad). Dice que esto es como San Diego pero "cheaper".
Está claro que algunos gringos aprenden lo bueno rápido. Este video siempre me ha encantado, por cierto.
Gringo, tranquiiilo.
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viernes, 5 de febrero de 2010
Y pese a todo
Tras el post anterior, por contradecirme, diré que no me puedo quejar de algunos pequeños placeres y que soy incapaz de renunciar a ellos.
Como la merluza en salsa verde que me he zampado hoy que quitaba el sentido. Aunque nada en comparación con el platazo de pulpo con patatas a la gallega que ha caído encima.
Sublime.
¡¿Así quién puede superar el apego a lo mundano?!
^_^
Como la merluza en salsa verde que me he zampado hoy que quitaba el sentido. Aunque nada en comparación con el platazo de pulpo con patatas a la gallega que ha caído encima.
Sublime.
¡¿Así quién puede superar el apego a lo mundano?!
^_^
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domingo, 31 de enero de 2010
Los chinos ricos comen penes
Los chinos siempre han sido extravagantes en la comida. Los potentados de todo el mundo también tienden a ello. Si conjuntamos ambos factores llegamos al bizarrismo que acabo de ver en un documental de cocina. Se trata del el restaurante Guo-li-zhuang de Beijing. He encontrado fotos escatológicas y del lugar aquí.
Hay quien habla de la decadencia occidental hoy en día, pero está claro que no conoce la oriental que la sobrepasa con creces.
Para empezar, los chinos identifican de forma superlativa lujo con salones privados. En chino el sinónimo de selecto en restaurantes es aquel donde el cliente alquila un reservado. El ambiente es, más que ostentoso, recargado. Platos dorados, cubiertos dorados, decoración dorada...
Una vez separados de la plebe, en el restaurante en cuestión la especialidad es comer penes de distintos animales. Las absurdas creencias chinas que atribuyen propiedades milagrosas a partes concretas de determinados animales alcanzan un punto cómico en este caso.
De primero sopa de pene de serpiente, que según el cocinero que hace el reportaje es menos fibrosa de lo que esperaba...
De segundo pene de ciervo estofado, según el comensal muy chewy (no sabía como traducir sin entrar en juegos de palabras).
Por último nos han mostrado el pene de yak cocido en la mesa en un fumet aderezado con tortuga con caparazón incluido. Según el cocinero, el mejor de los penes y que podeis adquirir en interné si sentis morbosa curiosidad gastronómica.
Afortunadamente el cocinero de prestigio opina que no cree que esta sea una de las modas chinas que se extenderán por el resto del mundo. Chinos comep...
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martes, 15 de diciembre de 2009
Miss Noruega
Este finde descubrimos un sitio nuevo, hasta que no repita no emitiré un veredicto, como es costumbre. Se llama Miss Noruega, en calle Echegaray. Por ahora solo diré que tienen algunas propuestas muy originales bien ejecutadas junto a algunas otras un poco más mediocres. Pero no puedo dejar de hablar de su muy logrado helado de wasabi: impactante.
Más huevos
Cuando hablé de la producción de los huevos dejé el tema un poco en el aire. He hecho pesquisas consumistas y he encontrado que la mayoría de los huevos en los super empiezan por código 3. Recordemos, según el primer número del código los huevos se producen:
3- en jaulas apiladas en naves industriales y en condiciones lamentables (aprox el espacio de 1 palmo cuadrado por animal), alimentadas con pienso
2- naves industriales sueltas, comen pienso (y los cadáveres de otras gallinas muertas de calor, enfermedades, etc...)
1- camperas, es decir, instalaciones con parte al aire libre y acceso a corrales
0- ecológicas
Pues he encontrado solo de los tipo 3 y 1. Las segundas son solo de 20 a 40 céntimos más caras y especifican una alimentación con cereal, no con pienso. Quien se pregunte cual es la diferencia, que haga la prueba empírica, se coma un huevo de cada tipo y luego compare el SABOR.
Seguiré con las pruebas de "campo".
3- en jaulas apiladas en naves industriales y en condiciones lamentables (aprox el espacio de 1 palmo cuadrado por animal), alimentadas con pienso
2- naves industriales sueltas, comen pienso (y los cadáveres de otras gallinas muertas de calor, enfermedades, etc...)
1- camperas, es decir, instalaciones con parte al aire libre y acceso a corrales
0- ecológicas
Pues he encontrado solo de los tipo 3 y 1. Las segundas son solo de 20 a 40 céntimos más caras y especifican una alimentación con cereal, no con pienso. Quien se pregunte cual es la diferencia, que haga la prueba empírica, se coma un huevo de cada tipo y luego compare el SABOR.
Seguiré con las pruebas de "campo".
domingo, 6 de diciembre de 2009
Gordos II
¿Gordos o yonquis de la comida? Al menos es lo que se plantearán algunos tras leer lo siguiente que relaciona la CCK (colecistoquinina) y la NA (noradrenalina) con los mecanismos de la saciedad; una disminución de receptores a la dopamina en obesos y un aumento de betaendorfinas.
Bioquímicamente hablando, puro vicio.
Sin embargo, aunque el texto anterior sirve de introducción a los mecanismo neuroquímicos implicados, no deja claro lo que las investigaciones sobre dopamina y obesidad han reflejado. No se trata de una predisposición inevitable o una causa invencible. Más bien se trata de una conducta de recompensa mal aprendida, como vemos si buceamos en busca de las investigaciones recientes. No se trata tanto de una deficiencia innata de receptores sino todo lo contrario, una disminución adaptativa de los mismos para compensar niveles crónicamente altos de dopamina, según diversas entrevistas (está un poco caótica en la versión html que he encontrado) con el autor, el Dr. G-J Wang.
Vicio aprendido.
La comida por tanto sería una forma de compensar esas deficiencias dopaminérgicas que se han creado progresivamente para a su vez contrarrestar el exceso de dopamina producido por la ingesta excesiva. El mecanismo de esta predisposición se observa en algunas drogodependencias. En el caso del azúcar especialmente (esos son otros estudios pero paso de buscarlos ahora).
También se sugiere una mayor activación de las areas somáticas parietales de boca, lengua y labios en obesos expuestos a comida, que sugieren una mayor recompensa que contribuiría a los excesos de consumo (aquí un ppt de Wang).
A grandes rasgos podemos decir que el apetito desmedido se retroalimenta positivamente, cuanto más comes más comerás. Cuanto más te controlas, menos comerás. En otro momento tal vez añada algo sobre aumento progresivo de capacidad del estómago con la ingesta aumentada crónica y la correspondiente disminución del estímulo de saciedad.
Circulo vicioso.
En otro orden de cosas también parece que las mujeres son menos capaces de controlar el hambre en sus cerebros, aunque esto es anecdótico.
Golosonaaaas.
Bioquímicamente hablando, puro vicio.
Sin embargo, aunque el texto anterior sirve de introducción a los mecanismo neuroquímicos implicados, no deja claro lo que las investigaciones sobre dopamina y obesidad han reflejado. No se trata de una predisposición inevitable o una causa invencible. Más bien se trata de una conducta de recompensa mal aprendida, como vemos si buceamos en busca de las investigaciones recientes. No se trata tanto de una deficiencia innata de receptores sino todo lo contrario, una disminución adaptativa de los mismos para compensar niveles crónicamente altos de dopamina, según diversas entrevistas (está un poco caótica en la versión html que he encontrado) con el autor, el Dr. G-J Wang.
Vicio aprendido.
La comida por tanto sería una forma de compensar esas deficiencias dopaminérgicas que se han creado progresivamente para a su vez contrarrestar el exceso de dopamina producido por la ingesta excesiva. El mecanismo de esta predisposición se observa en algunas drogodependencias. En el caso del azúcar especialmente (esos son otros estudios pero paso de buscarlos ahora).
También se sugiere una mayor activación de las areas somáticas parietales de boca, lengua y labios en obesos expuestos a comida, que sugieren una mayor recompensa que contribuiría a los excesos de consumo (aquí un ppt de Wang).
A grandes rasgos podemos decir que el apetito desmedido se retroalimenta positivamente, cuanto más comes más comerás. Cuanto más te controlas, menos comerás. En otro momento tal vez añada algo sobre aumento progresivo de capacidad del estómago con la ingesta aumentada crónica y la correspondiente disminución del estímulo de saciedad.
Circulo vicioso.
En otro orden de cosas también parece que las mujeres son menos capaces de controlar el hambre en sus cerebros, aunque esto es anecdótico.
Golosonaaaas.
lunes, 23 de noviembre de 2009
Gordos
Ritmos circadianos, horarios alimenticios y ganancia de peso aquí.
En conclusión, comer cuando no debemos ayuda a engordar. Si ya lo decía tu madre...
vía electrones excitados
En conclusión, comer cuando no debemos ayuda a engordar. Si ya lo decía tu madre...
vía electrones excitados
martes, 17 de noviembre de 2009
Asako
Hemos vuelto a ir. Esta vez por fin he conseguido ir a lo que realmente interesa, ya no hacía falta la bandejita degustación como en esas otras ocasiones que eran "primera vez" para quien me acompañaba. Esta vez ha sido premeditado y con alevosía. Con nocturnidad, claro XD.
Si bien es cierto que volvimos a pedir una ensaladita por abrir boca, no lo es menos que era con el sushi posterior en el punto de mira. Nada de mariconadas de rollito california. Esta vez ibamos a lo que ibamos: a saco, jeje.
El sashimi, de atún, por supuesto (no me canso) y luego algo de maki. El corte del primero era un poco irregular y la presentación parecía más improvisada que otra cosa, ya que no facilitaba servirse habiendolo enrollado sobre sí. Se tomaron más molestias en poner la verdurita decorativa que el pescado en sí, daba la impresión.
El maki tal vez algo fino para mi gusto, con poco arroz. Supongo que es así mejor para las chicas que pueden lidiar mejor con el bocado, aunque así la proporción de nori se impone más (¿demasiado?) en el sabor.
El pescado estaba estupendo, eso sí. Me estoy pensando prescindir de la ensalada la próxima vez, jejeje.
Maguro no sashimi:
El personal diligente y atento, como otras veces. Como habíamos reservado muy temprano esta vez nos sirvieron en seguida. El ambiente muy agradable. Han conseguido que a pesar de ser un local estrecho y diminuto con minimesas donde constantemente pasa gente, se está a gusto para disfrutar de la buena comida que tienen. Otro detalle, para reservar incluso para dos hay que llamar un día antes o solo quedan las horas extremas.
Nota: buscando una foto que poner me he encontrado con este tutorial casero muy interesante ;-)
Si bien es cierto que volvimos a pedir una ensaladita por abrir boca, no lo es menos que era con el sushi posterior en el punto de mira. Nada de mariconadas de rollito california. Esta vez ibamos a lo que ibamos: a saco, jeje.
El sashimi, de atún, por supuesto (no me canso) y luego algo de maki. El corte del primero era un poco irregular y la presentación parecía más improvisada que otra cosa, ya que no facilitaba servirse habiendolo enrollado sobre sí. Se tomaron más molestias en poner la verdurita decorativa que el pescado en sí, daba la impresión.
El maki tal vez algo fino para mi gusto, con poco arroz. Supongo que es así mejor para las chicas que pueden lidiar mejor con el bocado, aunque así la proporción de nori se impone más (¿demasiado?) en el sabor.
El pescado estaba estupendo, eso sí. Me estoy pensando prescindir de la ensalada la próxima vez, jejeje.
Maguro no sashimi:

El personal diligente y atento, como otras veces. Como habíamos reservado muy temprano esta vez nos sirvieron en seguida. El ambiente muy agradable. Han conseguido que a pesar de ser un local estrecho y diminuto con minimesas donde constantemente pasa gente, se está a gusto para disfrutar de la buena comida que tienen. Otro detalle, para reservar incluso para dos hay que llamar un día antes o solo quedan las horas extremas.
Nota: buscando una foto que poner me he encontrado con este tutorial casero muy interesante ;-)
viernes, 13 de noviembre de 2009
Hoy ... pollo tikka
Hace tiempo compré un bote de curry para pollo tikka en una de esas promociones étnico-folclóricas de un gran centro comercial... y ahí seguía. Por aquel entonces no sabía que "tikka" es una forma de servir la comida en pequeñas porciones. Sí, en cuestión de comida compro por lo que me entra por los ojos.
Luego la he comido en la calle y se me quedó el nombre, pensando que era el aliño. "Anda, pero si de eso tengo yo un bote en casa..."
Ayer por la tarde miré en un libro de cocina hindú que puñetas era. Después compré dos bandejas de pechuga de pollo de granja y algo de verdura fresca. Antes de acostarme lo puse a macerar cortado en trozos pequeños (de un bocado o así) con un aliño a base de yogur y la salsa en cuestión: curry de tamarindo y pimentón, marcado como "suave" que en hindú puede significar desde pica un poco a llamada a los bomberos garantizada.
Como se me ha hecho tarde el arroz de acompañamiento ha sido muy sencillito (no era basmati porque pensé que había y no era así) y no tenía tiempo para sibariteces. El pollo a la plancha con poquísimo aceite de oliva y conforme sacaba sartenadas de pollo alternaba con verdura que he dejado a medio hacer para que estuviese crujientita (pimiento rojo y verde, berenjena y calabacín).
Bastante fácil de hacer, la tarea por ir sacando una tras otra las sartenadas por no sacar la plancha eléctrica grande. Lo mejor es que el pollo no queda nada seco, porque al macerarlo en yogur toda la noche se lo ha empapado y estaba muy jugoso a pesar de estar algunos trozos bastante hechos, siendo menudos. La próxima vez intentaré currarmelo más con la parafernalia completa (basmati, tal vez una guarnición más elaborada... ya veré).
El resultado... bueno, me conformo con haber visto desaparecer los casi tres cuartos de quilo de pollo en un santiamén a pesar de que me temía que sobraría un montón, jeje. Si me descuido solo pillo lo que he picoteado mientras lo hacía. ¡Ah!, y de picante casi nada, era "mild" de verdad de la buena.
No hay foto, pero es que no me ha dado ni tiempo, jejeje.
Luego la he comido en la calle y se me quedó el nombre, pensando que era el aliño. "Anda, pero si de eso tengo yo un bote en casa..."
Ayer por la tarde miré en un libro de cocina hindú que puñetas era. Después compré dos bandejas de pechuga de pollo de granja y algo de verdura fresca. Antes de acostarme lo puse a macerar cortado en trozos pequeños (de un bocado o así) con un aliño a base de yogur y la salsa en cuestión: curry de tamarindo y pimentón, marcado como "suave" que en hindú puede significar desde pica un poco a llamada a los bomberos garantizada.
Como se me ha hecho tarde el arroz de acompañamiento ha sido muy sencillito (no era basmati porque pensé que había y no era así) y no tenía tiempo para sibariteces. El pollo a la plancha con poquísimo aceite de oliva y conforme sacaba sartenadas de pollo alternaba con verdura que he dejado a medio hacer para que estuviese crujientita (pimiento rojo y verde, berenjena y calabacín).
Bastante fácil de hacer, la tarea por ir sacando una tras otra las sartenadas por no sacar la plancha eléctrica grande. Lo mejor es que el pollo no queda nada seco, porque al macerarlo en yogur toda la noche se lo ha empapado y estaba muy jugoso a pesar de estar algunos trozos bastante hechos, siendo menudos. La próxima vez intentaré currarmelo más con la parafernalia completa (basmati, tal vez una guarnición más elaborada... ya veré).
El resultado... bueno, me conformo con haber visto desaparecer los casi tres cuartos de quilo de pollo en un santiamén a pesar de que me temía que sobraría un montón, jeje. Si me descuido solo pillo lo que he picoteado mientras lo hacía. ¡Ah!, y de picante casi nada, era "mild" de verdad de la buena.
No hay foto, pero es que no me ha dado ni tiempo, jejeje.
domingo, 25 de octubre de 2009
Matahambres
En menos de una semana hemos ido ya dos veces. La primera como quien no quiere la cosa por conocerlo. La segunda pues encartó llevar a unos amigos que se han ido a vivir fuera y no conocen ya nada del ambientillo para tapear y de la buena impresión inicial que nos llevamos decidimos que era una elección sobre seguro.
Las tapas y raciones son originales y en general sabrosas, en cantidad proporcionada con el precio (la mayoría), con algunas sorpresas muy gratas como combinaciones novedosas de ingredientes que casan insospechadamente bien o aportaciones de cocinas exóticas.
El servicio es diligente y el personal atento (puede que dejar propina acorde al nivel de satisfaccion halla ayudado un poco al repetir). Además son "interactivos" (el camarero se puso a hablar cuando ya recogían con nuestra amiga porque esta sacó unos libros de García Márquez que había comprado aquella tarde).
La relación calidad precio: por poco más que un tapeo normal y corriente se tiene una experiencia culinaria más que satisfactoria. Mientras se mantengan en esa linea serán un establecimiento muy recomendable.
Las tapas y raciones son originales y en general sabrosas, en cantidad proporcionada con el precio (la mayoría), con algunas sorpresas muy gratas como combinaciones novedosas de ingredientes que casan insospechadamente bien o aportaciones de cocinas exóticas.
El servicio es diligente y el personal atento (puede que dejar propina acorde al nivel de satisfaccion halla ayudado un poco al repetir). Además son "interactivos" (el camarero se puso a hablar cuando ya recogían con nuestra amiga porque esta sacó unos libros de García Márquez que había comprado aquella tarde).
La relación calidad precio: por poco más que un tapeo normal y corriente se tiene una experiencia culinaria más que satisfactoria. Mientras se mantengan en esa linea serán un establecimiento muy recomendable.
martes, 6 de octubre de 2009
Duelo en callejón Santiago
Es un duelo de tapas y los dos locales pugnan fuerte: "el gato con botas", más próximo a calle Albéniz y el "mediterraneo" dando más hacia calle Granada.
Si bien el primero se esfuerza un poco más en la presentación, el mobiliario y el menaje, ambos son bastante similares y tienden a la sencillez aunque sin perjudicar en ello la calidad.
Hará un año que probé el "mediterraneo" y no había vuelto a ir, un poco decepcionado. Posiblemente porque seleccioné mal y lo que llaman "gratinados" resulta ser lo peorcito de la carta (tranchete al microondas). Sin embargo he vuelto para comprobar que o han mejorado muchísimo o simplemente era una excepción mal elegida. Esta última visita ha sido realmente placentera y todo lo que pedimos estaba estupendo. Por fin he probado el famoso "pinchito de pollo y coco" que tanto gusta a Juanfe y la pastela en formato tapa me sorprendió (no puede competir con la del Tanger Internacional, pero por ahora nadie puede en Málaga). Muy recomendable.
El "gato con botas" ofrece algunos platos que sin ser innovadores per sé, sí que alegran la variedad disponible en tapeo en esta ciudad. Hay que experimentar y dar con las opciones que a cada cual más le gusten porque algunas son algo sosas, pero compensadas por otras realmente destacables. Nuevamente, saber escoger creo que es la clave. Muy recomendable también.
Y lo mejor de todos, ambos tienen unos precios muy razonables que incitan a acudir más dada la relación calidad/precio.
Si bien el primero se esfuerza un poco más en la presentación, el mobiliario y el menaje, ambos son bastante similares y tienden a la sencillez aunque sin perjudicar en ello la calidad.
Hará un año que probé el "mediterraneo" y no había vuelto a ir, un poco decepcionado. Posiblemente porque seleccioné mal y lo que llaman "gratinados" resulta ser lo peorcito de la carta (tranchete al microondas). Sin embargo he vuelto para comprobar que o han mejorado muchísimo o simplemente era una excepción mal elegida. Esta última visita ha sido realmente placentera y todo lo que pedimos estaba estupendo. Por fin he probado el famoso "pinchito de pollo y coco" que tanto gusta a Juanfe y la pastela en formato tapa me sorprendió (no puede competir con la del Tanger Internacional, pero por ahora nadie puede en Málaga). Muy recomendable.
El "gato con botas" ofrece algunos platos que sin ser innovadores per sé, sí que alegran la variedad disponible en tapeo en esta ciudad. Hay que experimentar y dar con las opciones que a cada cual más le gusten porque algunas son algo sosas, pero compensadas por otras realmente destacables. Nuevamente, saber escoger creo que es la clave. Muy recomendable también.
Y lo mejor de todos, ambos tienen unos precios muy razonables que incitan a acudir más dada la relación calidad/precio.
Comiendo por ahí: Oriental Gong
Si bien Málaga no es una ciudad muy dada a ofertar variedad gastronómica, a veces hay excepciones y pretendo demostrarlo.
Hace poco cenamos en el Oriental Gong. Ya he estado en varias ocasiones y ahora que tengo un blog-de-esos puedo comentarlo ;)
Si bien he de decir que creo que ha decaído un poco en cuanto al servicio respecto a veces anteriores (ya no te dan la toallita calentita al final con la cuenta :S), por lo demás sigue siendo un buen sitio para ir a probar cosas distintas y poco convencionales.
Para quien no lo conozca el mejor resumen sería "un chino atípico". En la carta hay variedad de platos que encontrarías en el típico chino peeeero además, hay platos más exóticos de origenes orientales variados.
Entre las variedades exóticas destaca que es uno de los primeros sitios que servía sushi en Málaga capital. Creo que son tan brutos que no lo congelan y usan directamente pescado fresco, pero a cambio solo lo sirven los días que hay lonja. Cada vez que voy me pregunto si no estoy practicando el "anisaking" como deporte de riesgo, aunque repito...
Anoche probamos el nigiri, que es variado (cuatro piezas con demasiado arroz para mi gusto, dos de salmón, una de atún y otra de ¿perca? o eso dijo el chino). Una ensalada de frutas tropicales de singapur que creo que llaman daxi y estaba bastante rica además de ser original (frutas chinas, piña, coco rallado y plátano con lechuga y aliño típico de ensalada de chino). Arroz con curry estilo indonesio (creo) que fue el gran ganador de la noche (con pasas y cerdo) y para acompañar pollo a la plancha con jenjibre y puerros. Por lo visto en chino "a la plancha" significa salteado en generoso aceite, pero el resultado era satisfactorio. El precio casi de risa para acabar cebados como acabamos los dos de cosas deliciosas.
En conclusión un sitio que me sigue convenciendo aunque me he prometido no volver a jugármela pidiendo sushi . Ah, por cierto, la camarera española siempre trata de meterte la tabla de degustación que es más cara y casi en su mayoría está compuesta de rollitos california... Una advertencia personal: en estos sitios jamás de los jamases pido nada tailandés. En chino "tailandés" significa pica como sus muertos...
Hala, ¡a comer!
Hace poco cenamos en el Oriental Gong. Ya he estado en varias ocasiones y ahora que tengo un blog-de-esos puedo comentarlo ;)
Si bien he de decir que creo que ha decaído un poco en cuanto al servicio respecto a veces anteriores (ya no te dan la toallita calentita al final con la cuenta :S), por lo demás sigue siendo un buen sitio para ir a probar cosas distintas y poco convencionales.
Para quien no lo conozca el mejor resumen sería "un chino atípico". En la carta hay variedad de platos que encontrarías en el típico chino peeeero además, hay platos más exóticos de origenes orientales variados.
Entre las variedades exóticas destaca que es uno de los primeros sitios que servía sushi en Málaga capital. Creo que son tan brutos que no lo congelan y usan directamente pescado fresco, pero a cambio solo lo sirven los días que hay lonja. Cada vez que voy me pregunto si no estoy practicando el "anisaking" como deporte de riesgo, aunque repito...
Anoche probamos el nigiri, que es variado (cuatro piezas con demasiado arroz para mi gusto, dos de salmón, una de atún y otra de ¿perca? o eso dijo el chino). Una ensalada de frutas tropicales de singapur que creo que llaman daxi y estaba bastante rica además de ser original (frutas chinas, piña, coco rallado y plátano con lechuga y aliño típico de ensalada de chino). Arroz con curry estilo indonesio (creo) que fue el gran ganador de la noche (con pasas y cerdo) y para acompañar pollo a la plancha con jenjibre y puerros. Por lo visto en chino "a la plancha" significa salteado en generoso aceite, pero el resultado era satisfactorio. El precio casi de risa para acabar cebados como acabamos los dos de cosas deliciosas.
En conclusión un sitio que me sigue convenciendo aunque me he prometido no volver a jugármela pidiendo sushi . Ah, por cierto, la camarera española siempre trata de meterte la tabla de degustación que es más cara y casi en su mayoría está compuesta de rollitos california... Una advertencia personal: en estos sitios jamás de los jamases pido nada tailandés. En chino "tailandés" significa pica como sus muertos...
Hala, ¡a comer!
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Si alguien quiere usar algo, pues que se sirva y siga a su manera las mismas buenas costumbres de la casa.
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