Esto no es un blog, es un bloc. De notas, para más seña. Aquí apunto lo que se me pasa por la cabeza, lo que se me cruza por la vida o simplemente lo que se me antoja. Buscarle cualquier otra significación es perder el tiempo. Bienvenidos a ello y no se corten en comentar.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Crimen por dejación

La religión ha cometido muchos crímenes contra los seres humanos -contra personas concretas o colectivos concretos- que son mal denominados como "contra la humanidad". Aunque también los ha cometido contra la humanidad, contra el género humano en conjunto: desproveerlo de sus recursos mentales.
Muchas veces hago hincapié desde estas páginas sobre el que más me preocupa, el atentado sistemático contra el raciocinio. No voy a remachar hoy ese aspecto. Voy a centrarme en la destrucción de la moral que ha causado la religión.

Cuando a un individuo se le hace pensar que la moralidad y la ética es algo externo a él, dictado por un ente fantasioso y regulado por una institución, se le está arrebatando su capacidad de diferenciar el bien del mal por él mismo y se le priva de la responsabilidad inherente de establecer esta diferencia. Eso ha convertido a los seres humanos por siglos en dóciles borregos, subdesarrollados morales, en niños inmaduros en el terreno moral. Tal vez pueda alegarse que era fruto de una época, reflejo de una cultura pasada de servidumbre -y es discutible que hoy no estemos en una servidumbre postindustrial- frente a la cultura democrática -supuesta- actual. Que hoy podemos somos capaces de percatarnos de esto gracias a que tenemos una sociedad más libre. Sin embargo vamos a ver que esta circunstancia, mal llevada, no nos ha permitido recuperar la soberanía sobre nuestra moralidad, ligada al viejo ideario.

Como decíamos, los preceptos reguladores causan un conflicto interno a los creyentes porque son contradictorios en muchos aspectos, a la par que los mismos "reguladores" eclesiásticos las infrigen con total hipocresía. Esta desigualdad entre lo evidente y lo obedecido, los predicado y los actos suele ser uno de los mayores "iluminadores" para abandonar la oscura senda de la religión en algunos. Esto, junto con la superación de las barreras intelectuales que han ido interponiendo para que no se descubriese que en realidad es una farsa, han acabado socabando a lo largo de los tiempos la religión, que hoy en día se haya moralmente debilitada y cuestionada.

Por último, conforme se va derrumbando la extensión de las creencias religiosas en nuestros tiempos, la religión comete su último "pecado" contra la moralidad humana. Al haberse apropiado -indebidamente- de la guía moral de los ciudadanos, su caída en desgracia está arrastrando hoy en día algunos de esos preceptos morales, que sin pertenecerle a la religión, estaban poseídos. Y siguen siendo positivos. La religión se está cayendo con todo el equipo, pero en ese equipo se incluye la moralidad usurpada, dejando a las gentes -desacostumbradas a elaborar su propio código ético- sin nada a lo que agarrarse y cayendo en la inmoralidad propia de nuestros días. La repulsa hacia la religión ha salpicado a la moralidad que nada tendría que ver -ya que sabemos que la religión puede ser muy inmoral a la vez que pretender moralizar sobre temas que nada tienen que ver con la moral.

Ha sido un error depositar en la religión la responsabilidad de actuar con moralidad y ahora pagamos las consecuencias sociales. Aún estamos a tiempo de corregir este error y poner cada cosa en su sitio. Reclamemos una moralidad HUMANA y no religiosa.

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