Esto no es un blog, es un bloc. De notas, para más seña. Aquí apunto lo que se me pasa por la cabeza, lo que se me cruza por la vida o simplemente lo que se me antoja. Buscarle cualquier otra significación es perder el tiempo. Bienvenidos a ello y no se corten en comentar.

domingo, 22 de agosto de 2010

¿Porqué no mueren las creencias? (bases del control mental masivo)

He llegado a este artículo de Gregory W. Lester que considero interesante traducir en sus partes más destacables por mera divulgación. Me he saltado las partes que en mi opinión no aportan o confunde. Pese a ser un texto de psicología evolucionista, tiene cierta lógica y algunos planteamiento interesante en cuanto a la dialéctica entre escépticos y creyentes:

"Debido a que las creencias están diseñadas para mejorar nuestra habilidad de superviviencia, están biológicamente diseñados para ser fuertemente resistentes al cambio. Para cambiar las creencias, los escépticos deben dirigirse a los significados e implicaciones en términos de supervivencia para el cerebro en añadidura a discutir sus datos.

(...)

Esta [incapacidad de los escépticos de conectar con los creyentes] nace del fallo de los escépticos en comprender el propósito biológico de las creencias y la necesidad neurológica para estos de ser resilentes y testarudamente resistentes al cambio.

(...)

Biología y supervivencia.

El propósito primario de nuestro cerebro es mantenernos vivo. Ciertamente hace más que eso, pero la supervivencia es siempre su propósito fundamental y siempre es antepuesto.
[ejemplo mal escogido o mal explicado].

[Sigue una típica exageración psicoevolucionista de la anteposición del propósito vital de las funciones cerebrales].

Incluso la dificultad de tratar con éxito desórdenes de conducta tales como la obesidad y la adicción solo [discutible esta exclusividad] pueden ser comprendidos por el examen de su relación con la supervivencia. Cualquier reducción en la ingesta calórica o en la disponibilidad de una sustancia a la que un individuo es adicto es siempre percibida por el cerebro como una amenaza a la supervivencia. Como resultado el cerebro defiende poderosamente la sobreingesta o el abuso de la sustancia produciendo los familiares engaño, secreto, negación, racionalización y justificación comunmente exhibidos por los indiviudos que sufren tales desórdenes.

Sentidos y creencias.


Una de las herramientas primarias del cerebro para asegurar nuestra supervivencia son nuestros sentidos. Obviamente, debemos ser capaces de percibir con precisión el peligro para emprender la acción diseñada para mantenernos a salvo. Para sobrevivir necesitamos ser capaces de ver el leon cargando contra nosotros cuando salimos de nuestra cueva u oir al intruso allanando nuestra casa en medio de la noche.

Los sentidos por si sólos, sin embargo, son inadecuados como detectores efectivos del peligro porque están severamente limitados en alcance y extensión. Solo podemos tener contacto sensorial directo con solo una pequeña porción del mundo a un mismo tiempo. El cerebro considera esto un problema significativo porque incluso la vida cotidiana requiere que constantemente nos movamos dentro y fuera del rango de nuestra percepciones del mundo tal y como es justo ahora.
Entrar en un territorio que no hemos visto u oído previamente nos pone en una situación peligrosa de carecer de un aviso avanzado de los peligros potenciales.
[Más ejemplo innecesario].


Creencias de entrada. "Creencia" es el nombre que damos a la herramienta de superviviencia del cerebro que está diseñada para aumentar y mejorar la función de identificación de peligro y así mejorar nuestras posibilidades de supervivencia en cuanto nos desplazamos dentro y fuera de terreno desconocido. Las creencias, en esencia, sirven como los "detectores de peligro de largo alcance" de nuestro cerebro.

Funcionalmente, nuestros cerebros tratan las creencias como "mapas" internos de esas partes del mudno con las cuales no tenemos contacto sensorial inmediato. Cuando me siento en mi salita no puedo ver mi coche. Aunque lo aparqué en mi calle hace algún tiempo, usando solo los datos sensoriales inmediatos no sé si está aún allí. Como resultado, en este momento los datos sensoriales son de muy poca utilidad para mí respecto a mi coche. Para encontrar mi coche con algún grado de eficiencia mi cerebro debe ignorar los datos actuales sensoriales (los cuales, si nos basamos en un sentido estrictamente literal, no solo fallan para ayudarme en la localización de mi coche sino que actualmente indican que el coche no existe más) y volver en su lugar a su mapa interno de la localización de mi coche. Esta es mi creencia de que mi coche aún está en la calle donde lo dejé. Mediante la referencia a mi creencia antes que a mis datos sensoriales, mi cerebro puede "saber" algo sobre el mundo de lo cual no tengo contacto sensorial inmediato. Esto "extiende" el conocimiento de mi cerebro en contacto con el mundo.

[En el ejemplo se lía un poco la picha ignorando la función de la memoria, siendo en realidad un recuerdo lo que usamos. Pero el concepto de que mentalmente "respetemos ese recuerdo" de que el coche seguirá allí entiendo que es aceptable]

Esta habilidad de creer para extender el contacto con el mundo más allá del alcance de nuestros sentidos inmediatos mejora sustancialmente nuestra habilidad de supervivencia. Un cavernícola tiene mucha mayor habilidad de mantenerse vivo si es capaz de mantener la creencia de que el peligro existe en la jungla incluso si sus datos sensoriales indican que no hay una amenaza inmediata. [Otro ejemplo actual]

Más allá de los sentidos.

Dado que las creencias no requieren de datos sensoriales inmediatos para ser capaces de alimentar con información válida para la supervivencia al cerebro, tiene la función adicional para la supervivencia de proveer información sobre el reino de la vida que no se relaciona directamente con entidades sensoriales. Es en este área de abstracciones y principios que incluye cosas como "razones", "causas" y "significados". No puedo oir o ver una "razonamiento" llamado "zona de bajas presiones" que provoca una lluvia tormentosa sobre mi desfile, así que mi habilidad para creer que una baja presión es la razón me asiste
[alto, aquí vuelve a introducir el concepto psicológico sin hacer la explicación neurológica que puede subyacer, para que esa creencia sea el mecanismo que en realidad lo que nos hace es "respetar el concepto" de que hay una explicación racional, siendo la creencia como el interruptor que admite uno u otro]. Si tuviese que apoyarme estrictamente en lo que mis sentidos determinan la causa de la tormenta no podría decir porqué ocurrió. Todo lo que sé es que fue arrastrado por gremlins invisibles voladores que necesito disparar con mi escopeta si quiero disipar las nubes. Por eso la capacidad de recuperación de mi cerebro sobre mi creencia en la razón llamada "baja presión", antes que en los datos sensoriales (o, scomo en el caso de mi coche, la ausencia de ellos) me asiste en mi supervivencia: evito mi experiencia de encarcelamiento con una miríada de caracteres peligrosos siguiendo a mi arresto por disparar al aire a esos malditos pequeños gremlims.

La resistencia de las creencias.
Dado que sentidos y creencias son ambas herramientas para la supervivencia y han evolucionado para aumentarse una a otra, nuestro cerebro las considera separadas pero igualmente importantes proveedoras de información vital. La pérdida de incluso una nos pone en peligro. Sin nuestros sentidos no podríamos conocer sobre el mudno dentro de nuestro reino perceptivo. Sin nuestras creencias no podríamos saber sobre el mudno fuera de nuestros sentidos sobre significados, razones o causas.

Esto significa que las creencias están diseñadas para operar independientemente de los datos sensoriales. De hecho, todo el valor vital de las creencias está basadod en su habilidad para persistir frente a las evidencias contradictorias. Las creencias no se supone que deban cambiar fácilmente o simplemente en respuesta a la evidencia disconforme. Si lo hiciesen, serían virtualmente herramientas inútiles para la supervivencia. Nuestro cavernícola no duraría si su creencia en peligros potenciales de la jungla se evaporase cada vez que su información sensorial le dijese que no hay amenaza inmediata.
[Más ejemplos actualizados].

Tan lejos como concierne a nuestro cerebro, no hay absolutamente ninguna necesidad de que los datos y las creencias tengan que coincidir. Han evolucionado cada cual para aumentar y suplementar al otro mediante la conexión de diferentes secciones del mundo. Están diseñados para ser capaces de estar en desacuerdo. Es por esto que los científicos pueden creer en dios y la gente que son generalmente razonable y racional pueden creer en cosas para las que no hay datos creibles tales como platillos voladores, telepatía y psicoquinesis.

Cuando los datos y las creencias llegan al conflicto, el cerebor no da automáticamente preferencia a los datos. ESto es por lo que las creencias -incluso las malas creencias, creencias irracionales, creencias totnas o creencias alocadas- a menudo no mueren ante la evidencia que las contradice. Al cerebro no le importa si las creencias encajan o no con los datos. Le importa si la creencia es de ayuda para sobrevivir. Pausa. Así mientras la parte científica y racional de nuestros cerebros puede que piense que los datos debería sobreponerse a las creencias contradictorias, a un nivel más fundamental de importancia en nuestros cerebros
[concordancia de número añadida al traducir] no tiene tal prejuicio. Es extremadamente reticente a desechar sus creencias. Como un viejo soldado con un viejo fusil quien no cree del todo que la guerra está realmente acabada, el cerebro a menudo rehúsa a rendir su arma incluso aunque los datos dicen que debería.

Creencias inconsecuentes
.
Incluso las creencias que no parecen clara o directamente conectadas con la supervivencia (tales como nuestra habilidad cavernícola de creer en peligros potenciales) están estrechamente conectadas con la supervivencia. Esto es porque las creencias no ocurren individualemente en el vacío. Están relacionadas unas a otras en un sistema estrechamente engranado que crea la visión fundamental del cerebro de la naturaleza del mundo. Es este sistema en el que se sustenta el cerebro para experimentar consistencia, control, cohesión y segurida en el mundo. Debe mantener el sistema intacto en orden a sentir que la supervivencia está siendo cumplida con éxito.

Esto significa que incluso las creencias aparentemente pequeñas e inconsecuentes pueden ser tan integrales a la experiencia cerebral de supervivencia como son las creencias que están "obviamente" conectadas a la supervivencia. Así, intentar cambiar cualquier creencia, no importa lo pequeña o tonta que pueda parecer, puede producir una onda de efectos a través del sistema entero y en última instancia amenazar la experiencia cerebral de supervivencia. Esto es por lo que la gente es tan a menudo conducida a defender creencias incluso aparentemente pequeñas o tangenciales. Un creacionista no puede tolerar la creencia en la precisión de los datos por sí mismos, dado que un cambio incluso en una de las creencias relacionadas a materias de la biblia y la naturaleza de la creación podría quebrar su entero sistema de creencias, una visión fundamental del mundo y, en ultima instancia, su experiencia cerebral de supervivencia.

Implicación para los escépticos.

Los pensadores escépticos deben darse cuenta de ello porque a causa del valor vital de las creencias, la evidencia desacreditativa raramente será, si alguna vez, suficiente para cambiar las creencias, incluso en gente "por lo demás inteligente". Para un cambio de creencias efectivo los escépticos deben atender al valor de supervivencia, no solo al valor de la precisión de los datos. Esto involucra muchos elementos.

Primero, los escépticos no deben esperar que las creencias cambien simplemente como resultado de los datos o asumiendo que la gente es estúpida porque sus creencias no cambia. Deben evitar ser críticos
[que podría sentirse como otra amenaza] o degradantes en respuesta a la resistencia de las creencias. La gente no es necesariamente idiota solo porque sus creencias no responda a nueva información. Los datos son siempre necesarios, pero rara vez suficientes.

Sedungo, los escépticos deben aprender a discutir siempre no solo los tópicos específicos dirigidos a los datos, sino también las implicaciones que cambiar las creencias relacionadas tendrán para la visión fundamental del mundo y el sistema de creencias de los individuos afentados. Desafortunadamente, dirigirse a los sistemas de creencias es una tarea mucho más complicada y desalentadora que simplemente presentar evidencias refutadoras. Los escépticos deben discutir los significados de sus datos frente a la necesidad cerebral de mantener sus creencias para mantener un sentido de totalidad, consistencia y control en la vida. Los escépticos deben convertirse en adeptos de discutir asuntos de filosofía fundamental y la ansiedad existencial que es surge cada vez que las creencias son desafiadas. La tarea es todo el rato mucho más filosófica y psicológica que científica y basada en los datos.

[Esto me parece horrible, pues conlleva una personalización poco asumible ni justificada]

Tercero, y quizás más importante, los escépticos deben siempre apreciar lo duro que es para la gente que se desafíe sus creencias. [Esto me parece un paternalismo poco admisible]
Esto es, casi literalmente, una amenaza a su sentido cerebral de supervivencia. Es completamente normal para la gente ser defensivos en tales situaciones. El cerebro se siente que está luchando por su vida. Es desafortunado que esto pueda producir conductas que son provocativas, hostil e incluso crueles, pero es comprensible por tanto.

La lección para los escépticos es comprender que la gente generalmente no pretende ser mezquina, terca, áspera o estúpida cuando es desafiada. Es una lucha por la supervivencia. La única vía efectiva para trata con este tipo de defensa es des-intensificar la lucha mejor que inflamarla. Volverse sarcástico o despreciativo simplemente le da a la defensa de la otra persona un punto de apoyo para enzarzarse en un intercambio en desquite que justifica la amenazas de sus sentimientos ("¡Desde luego combatimos la visión de los escéptica tan desconsiderados y hostiles memos que son!") antes que continuar centrados en la verdad.

Los escépticos solo ganarán la guerra por las creencias racionales mediante la continuaciónm incluso en frente de las respuestas defensivas de los otros, el uso de conductas que sean indefectiblemente dignificadas y llenas de tacto y que comuniquen respeto y sabiduría. En tanto que los datos hablan bien alto, los escépticos deben siempre refrenarse de gritar.

Finalmente debería ser reconfortante para todos los escépticos recordar que la parte verdaderamente asombrosa de todo esto no es que tan pocas creencias cambien o que esa gente puede ser tan irracional, sino que las creencias de cualquiera siempre cambian al fin y al cabo
[tradiciones culturales y emotivas aparte, ¿no?]. La habilidad de los escépticos para alterar sus propias creencias en respuesta a los datos es un don cierto; una habilidad singular, poderosa y preciosa. En eso está una "función cerebral superior" genuina que va contra algunas de las urgencias biológicas más naturales y fundamentales. Los escépticos deben apreciar el poder y, ciertamente, la peligrosidad que esta habilidad les otorga. Tienen en su posesión una pericia que puede ser aterradora, cambiadora de vida y capaz de inducir dolor. En compensación esta habilidad en otros podría ser usada cuidadosa y sabiamente. Desafiar las creencias siempre debe hacerse con cuidado y compasión. [Más paternalismo].

Los escépticos deben recordar mantener siempre un ojo en el objetivo. Deben tener una visión general. Deben intentar ganar la guerra de las creencias racionales, no enzarzarse en una lucha a muerte sobre una batalla particular con cada individuo particular o cada creencia particular. No solo los métodos y datos de los escépticos deben ser claros, directos y sin prejuicios, su comportamiento y conducta también lo deben ser.

Comentario:

En definitiva los planteamientos de Lester nos pueden ayudar a comprender ciertas actitudes atávicas de algunos cuando se les trata de refutar algún elemento de su base de creencias. Sin entrar a considerar desde aquí si en realidad lo que el autor trata de describir son las creencias en sí o las confunde con el mecanismo psicológico que les da cabida o prioridad, el "interruptor cerebral" que antes comentaba entre corchetes. Personalmente opino que es más bien ese otro, el que además relaciona creencias y emociones. Pero es solo una opinión ;)

En referencia a la serie "control mental" señalaré solo como las "creencias" institucionalizadas apuntan siempre, precisamente, a cuestiones muy relacionadas con la supervivencia y se valen de ellas: la muerte, el miedo, etc para lograr su control. O se apoyan en conceptos que colaboran para la supervivencia: sentimiento de grupo, aceptación en la comunidad, medio de socialización, etc.

N.T.: belief: idea, creencia, convicción, fé, confianza, crédito, opinión... A veces esta sinonimia en el texto puede ser confusa y la usa indistintamente. La he dejado en todos los casos como creencia en el sentido más amplio e inespecífico.

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