Esto no es un blog, es un bloc. De notas, para más seña. Aquí apunto lo que se me pasa por la cabeza, lo que se me cruza por la vida o simplemente lo que se me antoja. Buscarle cualquier otra significación es perder el tiempo. Bienvenidos a ello y no se corten en comentar.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Análisis del miedo como instrumento de control de masas: Volumen III



Empieza haciendo una recapitulación de los volúmenes anteriores. A finales de los 90 Bin Laden y Zawahiri volvieron a Afganistán. En los últimos años habían llevado sus revoluciones a una escalada sangrienta. La desafección de la población (provocada por el salvajismo de sus atentados) les había defraudado y cambiaron su estrategia, pensando que podrían recuperarla dando grandes golpes al “malvado enemigo de occidente” para impresionar a sus gentes. Empezaron a reclutar a muyaidines de entre las revoluciones islámicas locales que apoyaban, de las que obtenían voluntarios para las acciones internacionales, aunque originalmente no estaban ni interesados ni preparados para ello. Ni contaban con una organización real. Los grupos locales recurrían a Bin Laden por consejo y sobre todo financiación, pero no estaban bajo su mando. A cambio de su cooperación ellos le proveían de voluntarios.

Mientras, en EEUU, para juzgar en 2001 a los responsables directos de los atentados en Nairobi los norteamericanos decidieron también juzgar a Bin Laden. Pero para ello, con las leyes americanas necesitaban pruebas de que hubiese una organización criminal, porque así podían juzgar al líder sin que tuviese implicación directa. Estas vinieron de un ex-asociado de Bin Laden, Al Fadl, expulsado de su círculo más cercano (por robar a Bin Laden, vamos, lo que viene siendo alguien en quien confiar). Fue convertido en testigo y colaborador del gobierno americano previo sustancioso pago económico (cientos de miles de dólares). Gracias a esto se generó la actual imagen de AlQaeda que el FBI necesitaba para el juicio. Un mito fantasioso de una red terrorista que de facto no existía.

Con todo esto Bin Laden, que hasta entonces no había usado el término AlQaeda, adopta el nombre dado por los americanos. Así todos ganaban. Bin Laden consigue su deseado protagonismo como supuesto líder y los neoconservadores consiguen su nuevo monstruo contra el que luchar: una red terrorista organizada mundial.

Y llegamos al 11-S. En realidad la relación de “AlQaeda” con el atentado parece que sería que Khalid Sheikh Mohammed acudió a Bin Laden para que le financiase. Como todos.
Pero esto ya servía, no solo porque justificaba los delirios sobre una red de terrorismo internacional, sino que sirvió con ello para traer a los neoconservadores de nuevo al gobierno de EEUU: Wolfowitz, Rumsfeld, Perle… encabezados por Bush Jr. Que no estaban en el poder desde que hubo otro terror que enfrentar ¿recuerdan el comunismo exagerado del equipo B?
A continuación salen dos entrevistas de Bush, una de 2000, diciendo que no cree que los EEUU deban ir a ningún otro país a arreglar las cosas, y otra en 2001 en la que dice que tienen que ir a encontrar a esos tipos malvados. Estaban repitiendo el esquema utilizado contra el comunismo derrumbado, aplicándolo contra una nueva amenaza global maligna.

Así se plantaron en Afganistán en 2001, en medio de una guerra civil entre los Señores de la Guerra y los talibanes. Estos tenían entre sus filas a los islamistas extranjeros que acudían a la jihad. Los americanos los identificaron como AlQaedistas y los Señores de la Guerra aprovecharon no desmintiendo esto. Al fin y al cabo, les pagaban por cada uno de estos que capturaban. Pese a que ninguno de estos tenía nada que ver con AlQaeda o con el terrorismo internacional, dado que solo eran combatientes voluntarios en aquella guerra (pero no terroristas). Los capturados en esa guerra eran enviados a Guantánamo como si fueran terroristas. Añado, es como si a los combatientes de las Brigadas Internacionales los hubiesen juzgado por ser potenciales terroristas contra los alemanes.

Mientras, en vez enfrentarse a piojosos guerrilleros escondidos en las montañas (lo cual no es muy amenazante a miles de kilómetros), idearon otro mito: el de que disponían de búnkers sofisticados y fortalezas secretas en Tora Bora. Estas fueron bombardeadas con bombas de última generación, pero cuando acudieron a mirar solo había toscas cuevas-zulo donde se almacenaba equipo. Mientras la Alianza del Norte seguía vendiendo información y prisioneros. Para colmo se empezó a sospechar de que algunos eran simples civiles con aspecto de árabe secuestrados para ser vendidos como terroristas. Cuanto más buscaba la coalición, menos evidencia de AlQaeda encontraba [y sigue sin encontrar].

Entonces, con cierta musiquilla irónica, aparecen en escena los británicos, con su larga experiencia contraterrorista. Y unas imágenes de una peliculilla antigua con unos moros repartiéndose el oro por vender a Ali Babá y su banda de criminales... con la musiquilla de fondo continuando.

Con todo esto pasan a explicar que es imposible encontrar AlQaeda porque no existe. Más allá de distintos grupos yihadistas que se juntaron en torno a Bin Laden a finales de los 90s, reunidos por la idea de Zawahiri de que los americanos deben ser destruidos, no hay más organización. Solo estaba la idea y la inspiración que esta podía provocar, pero no ha existido una organización real a la que atacar. Solo una idea entre los jóvenes furiosos, que es una amenaza real que no se está atacando porque están buscando en su lugar una red terrorista imaginaria.

Así que en EEUU se empezó a detener a gente “sospechosa” sin evidencias de que tuviesen relación real con ningún complot terrorista real. Células durmientes las llamaron. Pero no había relación entre ellos, ni actividad. Bastaban testimonios aislados que los delatasen como tales. Estas denuncias provenían de criminales comunes que aminoraban así sus condenas [véase un ejemplo en Los Soprano, donde Tony denuncia al FBI a un camello árabe que le parece sospechoso a cambio de algún chivatazo oportuno sobre donde se encuentra su adversario en la lucha entre familias].

Las “pruebas” eran cualquier anotación o cinta de video turística que era “interpretada” por los “expertos” para darle un significado terrorista. Y esto era presentado a la opinión pública como un éxito en la lucha interna contra el terrorismo.

Hubo un caso de jóvenes snobs que acudieron entre 2 y 6 semanas a un campo de entrenamiento yihadista, aunque después no hicieron nada criminal. Sin embargo, fueron juzgados por ir al campamento. Después encarcelaron a estudiantes de Virginia que practicaban paint-ball y apoyaban a la liberación de Cachemira por “entrenamiento para atacar a América”. También citan a un grupo de afroamericanos de Oregón que intentaron llegar a los campos de entrenamiento de Afganistán pero se perdieron en los desiertos de China. Todos estos palurdos conformaban la terrorífica red de AlQaeda.

Uno de los abogados defensores explica como el gobierno construía sus fantasías: empezaban con las conclusiones y llenaban después los huecos en blanco a partir de asunciones basadas en otras asunciones.

Después de miles de personas detenidas por el 11-S, ninguna ha sido condenada por pertenecer a AlQaeda. Solo tres tienen una remota asociación a la "organización", pero no tienen ninguna remota relación con los atentados.

Pero los medios apoyaron con su sensacionalismo cualquier alerta sobre amenaza, por infundada que fuese. El miedo vende, ya lo hemos dicho otras veces.

A continuación alternan imágenes de alarmistas “expertos” televisivos frente a las opiniones de analistas veteranos que desmienten el grado real de amenaza. El riesgo existe, pero insisten en que se ha magnificado la percepción de ellos, mientras se volcaban otros miedos que nada tienen que ver en el asunto. Concretan que se trata de grupos de fanáticos peligrosos, pero dispersos y desorganizados. Completamente diferente de la fantasía de ciertos gobiernos sobre la Red Terrorista Global potenciado por los medios.

Siguen presentando de donde salen los “planes” terroristas, revelados por Zubaydah, según revela un cargo de la NSA: se inspiran en ¡películas de Hollywood! Como la utilización de Bombas Sucias. En realidad se trata de un cebo que usa el terrorista para extender el terror y así alimentar la paranoia. Tanto el gobierno de EEUU como el de Iraq había concluido hace tiempo que son un arma ineficaz para matar gente, porque las han probado y determinado que son una amenaza extremadamente baja, no letal. Pero el peligro es el pánico. Y el pánico se consigue igual incluso sin tirarla. Pero el gobierno no desmintió esa supuesta peligrosidad, porque estaba interesado en que se difundiese el propio pánico.

Entonces el gobierno “encontró” una conveniente e hipotética conexión entre AlQaeda y Sadam Husein: Abu 'Atiya (Pankisi Gorge). Esto supondría un vínculo entre Iraq, AlQaeda y los atentados del 11-S. Esta visión permitía a los políticos adoptar medidas extraordinarias en nombre del “peligro” potencial que suponía esa supuesta alianza, extrapolando el Principio de Precaución medioambiental a la política exterior. Que es como decir que siguiendo los principios de la hipótesis del efecto invernadero a partir de ahora los billetes de curso legal deberán imprimirse en papel verde porque así se enfriará la economía. Absurdo pero biensonante.

La aplicación del principio de precaución significa imaginar “y si” de forma ilimitada y aceptarlo como justificación per se. Estas especulaciones permitieron llevar a una situación de detención preventiva al más puro estilo Minority Report, aunque no hubiese ninguna evidencia de que fuesen una amenaza. Basta con que ellos piensen que una persona es una posible amenaza y no necesitan probarlo. Basta esta especulación. Los defensores de esta postura la plantean como “un pequeño precio a pagar por la seguridad”.

Como esta política se fundamenta en el principio de precaución aplicado a las personas, son los que tienen las mentes más retorcidas y oscuras los que obtienen más influencia.

En Inglaterra (recordemos, es un programa de la BBC) la cámara de los Lores ha parado los pies al gobierno, recordándole que no se puede detener a nadie sin un juicio, y que la Convención Europea de Derechos no lo permite... por si lo habían olvidado.

Para concluir el documental nos recuerda que los terroristas son un peligro cierto, pero no deben por ello amenazar nuestra existencia como comunidad civil. Si les seguimos ese juego habrán ganado la partida de antemano: nos causarán terror que es lo que buscan. El resumen del programa nos dice que ambos movimientos empezaron con la misma intención, el control de la vida privada de las personas, y que ambos lo han conseguido parcialemente, alimentándose el uno al otro. Creando juntos una fantasía de miedo que los políticos han usado tanto en occidente como en oriente, dejando un enemigo fantasma en su ascenso al poder.

En una última entrevista nos recuerdan que en las sociedades que no creen en nada, el miedo se convierte en la única “agenda”. La sociedad actual es así, y es particularmente sensible a temer a los que creen en algo.


[Este hilo viene de aquí.]

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