Esto no es un blog, es un bloc. De notas, para más seña. Aquí apunto lo que se me pasa por la cabeza, lo que se me cruza por la vida o simplemente lo que se me antoja. Buscarle cualquier otra significación es perder el tiempo. Bienvenidos a ello y no se corten en comentar.

domingo, 20 de diciembre de 2009

James Cameron haciendo tarantinadas.


Acabo de ver Avatar, por fin. Más allá de intentar encontrar sincronías que apoyen mis argumentos sobre la ausencia de originalidad de los autores en general, creo que esta película los confirma en particular.

[Mode spoiler ON]:

Empezaré diciendo que me ha gustado cómo se ha esforzado Cameron en darle una justificación remotamente biológica al asunto de la transmutación de cuerpos. Hubiese sido muy cómodo hacer una simple pirueta mística en el árbol de los espíritus y todo resuelto, pero se ha esforzado en hacerlo creible, al menos seudocientíficamente hablando. Se lo curra desde mucho antes, familiarizándonos con una hipotética posibilidad tecnológica gracias al propio proyecto Avatar. Si la ciencia del futuro puede ¿porqué no la naturaleza? Este salto es lo más original de la trama, si no lo único junto con la conexión física usb-like entre jinete y montura que se superpone a lo meramente telepático y nos prepara para aceptar lo que sucede después.

También me ha gustado que haya reunido tantas ideas de otros autores que me encantan en una película. Es como si se hubiese leído parte de mi bibliotéca (física) de ci-fi y la hubiese volcado en un largometraje junto con el imaginario popular del género. Que francamente, es lo que sospecho que ha hecho. Más que guiños son calcos en algunos casos. Pero insisto, estos son los halagos, pues me ha gustado que lo haga.

El último cumplido sería para los bichejos, la fauna no homínida, de Endora digooo Pandora. Su diseño me ha parecido bastante original en términos generales (salvo los indígenas) y en parte es lo que he ido a ver con más ilusión. Tanto los bichos como las plantas.

Durante la película me he encontrado en un deja vù casi constante a mi colección de títulos ci-fi preferidos aderazado con otras múltiples reminiscencias. Empezamos con el protagonista lisiado (a lo Miles Vorkosigan) que es un marine Cabeza Tarro (véase la película homónima en inglés para ver la personalidad calcada del prota) que se rebela a su condición de nasio pa matá (miríada de pelis similares). Luego pasamos al complejo del legado de Custer que tienen todos estos directores americanos con resarciar a los pobres indígenas americanos del expolio de su tierra. Está bien que quieran hacer un mea culpa cinematográfico, pero es que Pocahontas ya llegó al climax lacrimógeno de eso y para colmo la pusieron ayer en la tele (no la había visto y pude ver trozos, que hoy no han parado de asaltarme, incluidas las hojas caídas rosa chicle llevadas por el viento cual mensajeras). El escenario es Endor(a), digooo Pandora, esa luna boscosa habitada por humanoides tribales que viven en árboles gigantescos. Estos humanoides sin embargo no son primates, sino que para darles más exotismo a su expresividad son de rasgos felinos como los hani de la saga de Chanur. Al menos, yo me he pasado media película recordando a C.J. Cherryh ya que cuando la leí me impactó su traslación de la expresividad de los félidos a una raza humanoide y el gran juego que dan que en la película explotan muy bien. El ecosistema de Pandora está sutilmente conectado por una interrelación entre sus seres y se producen unas extrañas hibridaciones sintientes entre ciertos árboles y los humanoides del lugar. En la Voz de los Muertos la única diferencia era que los humanoides eran los cerdis, suidos en vez de félidos. Los cerdis también se transmutaban de animal a árbol al morir y contenían, aunque de forma singular, la consciencia del animal al vegetal. Los cerdis honraban a sus antepasados-árbol con cantos para comunicarse con ellos y hacían sus herramientas (que no arcos como ahora) de esa madera cuando les pedían permiso. Al modo en que se les pide perdón a los "hermanos" animales cazados en Pandora. Para colmo, la red de comunicaciones de la saga de Ender toma consciencia de sí misma entre las interconexiones hasta un nivel cuasi divino (que una IA evolucione en ese contexto no es original de Scott Card tampoco, pero en una misma obra que un mensaje tan ecologista me ha llamado la atención poderosamente). Hablando de redes, no hay que ser un lince para que uno piense en Matrix en cuanto hablan de "pilotar" un falso cuerpo mientras el propio está enganchado a una máquina. Cuando se produce alguna desconexión accidental, la similitud es casi cómica. Incluso el viaje tubular para conectar es estéticamente familiar. Por emular la estética, hasta los andadores de combate son calcados con los que aparecen en la 3ª de esta saga. Si hablamos de estética los indígenas conectados cuasi telepáticamente con monturas reptiloides voladoras me han traído recuerdos de los dragones de Perth a cada rato, solo les faltaba mascar las piedras ígneas.

No voy a tirar piedras contra mi propio tejado, pues el arquetipo de la compañía despiadada es uno de mis favoritos. Como también es de la ciencia ficción que Cameron nos ha demostrado con esta cinta que conoce tan bien y ya apuntó en Aliens. Estos son solo algunos gazapos (por no decir que se trata de plagios sutiles) que yo he ido encontrando conforme la visionaba. Estoy seguro que hay más que no he captado. El logro de Cameron ha sido montar esta ensalada que quiero ver más como un homenaje a la ci-fi facilona que tanto me gusta que como un plagio. Ha cogido mucho de lo que ya se había demostrado eficaz para encandilar al público de ci-fi y lo ha reunido encajándolo en un único producto manufacturado .

Creo sinceramente que Cameron es un as de la mercadotecnia, que va a arrasar con sus muñequitos y que seguramente va a recuperar la enorme inversión con creces. Se quejaba alguien a la salida de que había sido una película muy suave y a ratos empalagosa. Por supuesto, los muñequitos los compran mayoritariamente críos y no podían excluirse para que el negocio funcionase. Lamento que el espectáculo costase 250 millones de dólares porque han mantenido demasiado condicionado al director atado a recuperar la inversión con una película para agrado de una mayoría.

Por otra parte no creo que el 3D sea necesario para narrar esta historia en absoluto, como nos han hecho creer. Es un simple añadido efectista, pero no aporta nada sustancial. Además, creo que me marea un poco, leñe.

Tampoco quiero criticar la trama en sí, a pesar de su predicibilidad en gran parte de la historia, pues concedo que el punto fuerte de la cinta sea un mensaje sobre todo visual. Triste pero cierto. Es Hollywood a fin de cuentas. Pastiche de influencias explícitas + efectismo visual = fórmula de la tarantinada por antonomasia.

[Mode Spoiler OFF]

La historia me ha entretenido las dos horas y pico que dura. No es una obra de arte ni mucho menos y como queda dicho es un revoltijo de muchísimas otras obras, pero el conjunto es un gran espectáculo para pasar un buen rato.

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