Esto no es un blog, es un bloc. De notas, para más seña. Aquí apunto lo que se me pasa por la cabeza, lo que se me cruza por la vida o simplemente lo que se me antoja. Buscarle cualquier otra significación es perder el tiempo. Bienvenidos a ello y no se corten en comentar.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Jùrbol

No siempre he sido un detractor de este deporte. Inicialmente era solo indiferente. Con el paso del tiempo y contemplando las desproporcionadas pasiones que desata, como adormece a la masa y algunos actos de violencia hooliganesca que a veces le acompaña, me empezó a asquear.
Sin embargo hace poco cambié de opinión tras leer a El Lector Constante un comentario sobre el libro Ratas de un tal Robert Sullivan. Andaba yo buscando información sobre los fosos de ratas y esta fue la única entrada reveladora. Según nos comenta El Lector, el libro en sí no tiene más interés que el ejercicio de recopilación documental histórica sobre el tema. Entre este anecdotario me llamó la atención el siguiente párrafo sobre las peleas de ratas en la Nueva York primigenia de finales del XIX:
"A pesar de sus esfuerzos, durante un tiempo siguieron celebrándose peleas clandestinas y otros espectáculos parecidos: la gente quería reunirse, comer, beber, divertirse y, algunas veces, armar gresca. Algunos historiadores sostienen que el final de las peleas no llegó hasta que otro espectáculo deportivo barato, capaz de congregar multitudes, fue elegido por un creciente número de vecinos de los barrios deprimidos del centro de Nueva York y de todo Estados Unidos: el béisbol."

De acuerdo a esos historiadores (no citados, lástima) el hombre moderno habría canalizado sus aficiones más grotescas hacia deportes de masas, al menos fundamentándose para decirlo en la coincidencia en el tiempo del cambio de actividades lúdicas. En nuestro país, a falta de béisbol disponemos de otro deporte de tocapelotas, el citado júrbol.

Es por tanto que me haya retractado de mi asco hacia el júrbol, empezando a verlo como un mal menor. Prefiero que las masas vean el júrbol y ocasionalmente se apalicen entre ellos a que organicen peleas de perros* entre sí o contra ratas, francamente.

Pan y circo.

Nota*: he seguido buscando y he encontrado que los términos PitBull y PitDog provienen precisamente de eso, de perros de foso y a que también eran enfrentados a toros o incluso usados para acosar reses antes del sacrificio porque opinaban que este acoso les daba mejor sabor (lo cual es completamente al revés y ya comentaré en otro post sobre alimentación). Asco de humanidad.

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