Esto no es un blog, es un bloc. De notas, para más seña. Aquí apunto lo que se me pasa por la cabeza, lo que se me cruza por la vida o simplemente lo que se me antoja. Buscarle cualquier otra significación es perder el tiempo. Bienvenidos a ello y no se corten en comentar.

lunes, 1 de marzo de 2010

Realidades alternativas de P. K. Dick

Conocí a Phillip K. Dick por el cine, gracias a Blade Runner, allá en el instituto o a principios de facultad. Por aquella época mi economía me permitía acceder solo a libros de segunda mano o de saldos de la feria del libro. Pero con ese libro me permití el lujo de no esperar a que llegase a ese circuito. Lo busqué y ante mi sorpresa, tuve que encargarlo. Una edición de bolsillo, sencillita pero de calidad que ha soportado muy bien el paso del tiempo (está en perfectas condiciones tras 15 años o así). Por aquella época aún forraba los libros con papel de revista para darles durabilidad y este lo conserva. Curiosamente el título del libro había sido desplazado por el de la película en la propia portada y figuraba como subtítulo.
Mi sorpresa fue que aquel libro difería de la historia que yo había visto en la pantalla. Sin embargo, siendo muy distinta, era en su formato igualmente cautivadora. La adaptación de Riddley Scott difiere mucho muchísimo de la historia original. Es otra obra maestra, pero tiene mucho más tirón mediático por su formato de masas. Creo que por eso ha conseguido desplazar el protagonismo del libro. Estoy convencido de que hay más gente que ha visto la peli que leído el libro.

Es algo que le sucede frecuentemente a Dick, que sus relatos no suelen ser llevados a la pantalla con mucha fidelidad. Aunque claro, tras ver Yo robot tampoco podemos quejarnos teniendo en cuenta lo que Hollywood entiende por una adaptación (creo que si Asimov hubiese estado aun vivo no se atreven...).

Pero no me quiero ir por las ramas. Quería hablar de las dos GRANDES obras de Dick, las que me dejaron patidifuso y babeante: SIVAINVI (VALIS) y Radio Libre Albemut. En ellos desarrolla su conspiranoia mística al máximo y abre un portal a su mundo de realidades paralelas que te absorve y convence. Desde entonces, soy un adorador de la obra de este hombre. Otros relatos suyos han caído después en mis manos, pero guardo especial cariño a esos dos que tengo en una cutre edición de Ultramar, de aquellos pillados a precio de saldo en la feria del libro, con sus portadas comiqueras de Garcés y aquella cubierta de un cartón con un relieve en filigrana como cagadillas de hormiga. Estuve a punto de perderlos por un préstamo pero conseguí recuperarlos con la devoción que se recupera una reliquia.

Volviendo al grano (con lo que me cuesta), Dick me adentró en el camino a esas realidades alteradas. Ese camino hacia la percepción de realidades alteradas ya lo había abierto para mí unos años antes H.P.Lovecraft, pero solo Dick es capaz de transmitir la sensación de vivencia personal de esas transiciones metafísico-psicodélicas. Para alguien como yo que nunca pasé de un tímido tonteo muy light con el cannabis y nunca me he atrevido con alucinógenos más fuertes, la imaginación ha sido siempre el único camino posible a la percepción de otras realidades. Pero por lo que he podido leer luego en los textos académicos sobre todos los trances habidos y por haber de todas las drogas posibles, leer a Dick es la forma literaria más parecida para expandir la conciencia a cualquier tipo de trip alucinógeno. Posiblemente porque él los experimentase por su enfermedad en sus propias carnes. Por suerte para mí, su mente atormentanda le hacía escribir casi de forma compulsiva y tiene una bibliografía de lo más extensa.

Años después vinieron Matrix y todo lo demás. Matrix (la primera y única que vale la pena, claro) me encantó, salí del cine extasiado (una sesión matinal dominical en mitad de la feria de agosto, más friki imposible) creo que porque estaba preparado para disfrutarla al máximo gracias a Dick. A él le debo en parte mi debilidad por el género de Ci-Fi.

Todo esto lo he recordado mientras leía este artículo que condensa muy bien las influencias de P.K.Dick en la Ci-Fi, tanto en literatura como en cine. Excelente la cita seleccionada.
La nostalgia, que me asalta como a un abuelo...

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